Miel
La miel aporta dulzor, aroma, humedad, brillo y capacidad de caramelización. Su color y sabor dependen del origen floral, la zona de producción y el tratamiento posterior.

Qué es la miel
Las abejas recolectan néctar, lo transforman mediante enzimas, reducen su humedad y lo almacenan en panales. Está compuesta principalmente por azúcares naturales, agua, ácidos y compuestos aromáticos.
Tipos y variedades
Puede ser monofloral, multifloral o de bosque. La miel de romero es clara y suave; la de azahar, floral y cítrica; la de tomillo, herbal; la de castaño, brezo o encina es más oscura e intensa. Cada variedad combina mejor con determinados platos.
Cómo elegirla
Conviene revisar origen, productor, variedad, fecha y envase. Debe tener un aroma limpio, sin notas alcohólicas o de fermentación. El color, desde casi transparente hasta marrón oscuro, no determina por sí solo la calidad.
Cristalización
La cristalización es natural y no significa que la miel esté estropeada. Para devolverle fluidez se calienta suavemente al baño maría, sin hervir. Algunas variedades cristalizan antes por su proporción de glucosa.
Conservación
Se guarda en recipiente hermético, en lugar seco, fresco y protegido de la luz. No necesita nevera. Debe utilizarse una cuchara limpia y seca porque absorbe humedad y puede fermentar.
Uso en bebidas, lácteos y quesos
Puede endulzar leche, infusiones, café, yogur y batidos. Las mieles suaves acompañan quesos frescos; las oscuras combinan con quesos curados o azules. También funciona muy bien con nueces, almendras y otros frutos secos.
Repostería
Aporta humedad, aroma y color a bizcochos, panes, galletas, torrijas, pestiños y buñuelos. No sustituye al azúcar en la misma proporción: suele ser necesario reducir otros líquidos y bajar ligeramente la temperatura del horno porque se dora rápido.
Salsas, marinados y glaseados
Equilibra acidez, amargor, picante y sal. Combina con mostaza, vinagre, limón, ajo y especias. En carnes y verduras debe aplicarse en capas finas y preferiblemente hacia el final para evitar que se queme.
Seguridad y errores frecuentes
No debe darse miel a menores de un año. Los errores habituales son refrigerarla, introducir utensilios húmedos, calentarla en exceso, usar demasiada en salsas o confundir la cristalización con deterioro. El olor fermentado, la espuma o el moho indican que debe desecharse.
Recetas tradicionales relacionadas
Resumen
Esta guía reúne los criterios esenciales para elegir, preparar, cocinar y conservar correctamente este ingrediente, respetando su papel en la cocina tradicional española.