Tomate
El tomate es un ingrediente esencial de la cocina española: aporta acidez, dulzor, jugosidad y profundidad, tanto en crudo como en sofritos, salsas, gazpachos y guisos.

Variedades principales
El tomate pera es carnoso y adecuado para salsa; el rosa y el corazón de buey destacan en ensalada; el cherry es dulce y versátil; el de colgar es ideal para pan con tomate y conservación prolongada.
Cómo elegirlos
Deben sentirse pesados, oler en la zona del pedúnculo y ceder ligeramente sin estar blandos. Hay que evitar golpes, moho, piel rota o zonas acuosas.
Maduración
Los tomates poco maduros pueden dejarse a temperatura ambiente, lejos del sol directo. Colocarlos junto a manzanas o plátanos acelera la maduración.
Conservación
Los tomates enteros se conservan mejor fuera de la nevera mientras estén firmes. Los muy maduros o cortados deben refrigerarse y sacarse con antelación antes de consumir.
Cómo pelarlos
Se hace una cruz superficial, se escaldan entre 20 y 40 segundos y se enfrían en agua. También pueden pelarse con pelador dentado, rallarse o asarse.
Tomate rallado y concassé
El rallado se utiliza en sofritos, tostadas y arroces. El concassé es tomate pelado, sin semillas y cortado en dados para salsas, guarniciones y rellenos.
Uso en crudo
En ensaladas, gazpachos y tostadas conviene utilizar tomates maduros y aromáticos. El aceite de oliva suaviza la acidez y potencia sus aromas.
Sofrito
Se incorpora después de cebolla, ajo o pimiento y se cocina lentamente hasta perder agua, oscurecer y dejar de saber crudo. Ese proceso concentra dulzor y profundidad.
Cómo reducir la acidez
La cocción prolongada, la cebolla, la zanahoria o una pizca de azúcar ayudan a equilibrarla. El bicarbonato debe utilizarse con extrema moderación.
Tomate frito
Puede quedar liso si se tritura y cuela o rústico si conserva trozos. Debe cocinarse a fuego bajo hasta que el aceite comience a separarse y la salsa espese.
En guisos y arroces
Forma parte de sofritos para carnes, pescados, legumbres, paellas y arroces a banda. Debe reducirse antes de añadir el caldo para no aportar exceso de agua.
Gazpacho y salmorejo
Para gazpacho convienen tomates maduros y jugosos; para salmorejo, tomates carnosos y aromáticos. El pan y el aceite determinan la textura final.
Asado y confitado
El calor concentra sus azúcares. Los tomates asados o confitados combinan con ajo, tomillo, romero, albahaca, queso y pan.
Tomate seco
Puede hidratarse en agua caliente y conservarse después en aceite con hierbas, siempre con higiene y refrigeración.
Congelación
El tomate entero, triturado o cocinado puede congelarse. Tras descongelar pierde firmeza, pero resulta adecuado para salsas, guisos y sofritos.
Errores frecuentes
Refrigerar tomates verdes, usar ejemplares poco maduros, no reducir el sofrito, añadir demasiado azúcar o utilizar tomates muy acuosos para rellenos son errores comunes.
Recetas tradicionales relacionadas
Resumen
La variedad y la madurez determinan el mejor uso. Los tomates carnosos funcionan en salsas, los jugosos en gazpachos y los aromáticos en ensaladas y tostadas.