Ingrediente tradicional · Guía ampliada

Vino

El vino aporta acidez, aroma y profundidad a guisos, salsas, arroces, asados y marinados. Para integrarlo correctamente debe elegirse según el plato y reducirse antes de añadir el caldo.

Vino

Qué aporta el vino

Puede aportar acidez, dulzor, aromas frutales, taninos, color, humedad y complejidad. También sirve para desglasar y recuperar los jugos adheridos al fondo de la cazuela.

Vino blanco

Es adecuado para pescados, mariscos, pollo, conejo, verduras, arroces y salsas claras. Suele aportar frescura y una acidez más ligera.

Vino tinto

Aporta color, taninos y profundidad. Funciona especialmente bien con ternera, cordero, cerdo, caza, estofados y salsas oscuras.

Vinos generosos

Fino y manzanilla son secos y salinos; amontillado y oloroso aportan frutos secos y profundidad; Pedro Ximénez es dulce y concentrado. Deben utilizarse con moderación.

Cómo elegirlo

No hace falta un vino caro, pero sí correcto y agradable al probar. Un vino avinagrado, oxidado o defectuoso no mejora con la cocción.

Desglasado

Tras dorar carne o verduras se añade vino a la cazuela caliente y se raspa el fondo para disolver los jugos caramelizados. Después se deja reducir.

Reducción

Reducir significa evaporar agua y parte del alcohol para concentrar sabor. El vino debe hervir destapado hasta perder el olor alcohólico agresivo y ganar redondez.

Cuánto reducir

Una reducción ligera elimina aproximadamente un tercio; una media, la mitad; y una intensa, hasta dos tercios. El grado depende de la receta y de la potencia del vino.

En guisos

Se añade después del sofrito y antes del caldo. Conviene dejarlo hervir unos minutos para que se integre y no deje sabor a alcohol crudo.

En carnes

El tinto y el oloroso funcionan con ternera, cordero y caza; el blanco con pollo, conejo y cerdo suave; los vinos dulces se reservan para glaseados y salsas concretas.

En pescados y mariscos

El blanco seco, fino, manzanilla o cava funcionan mejor con pescados y mariscos. Deben utilizarse con moderación para no ocultar sabores delicados.

En arroces

Puede desglasar el sofrito de arroces de carne, setas o marisco. Debe reducirse antes de incorporar el caldo para controlar la humedad.

Marinados

Se combina con aceite, ajo, hierbas, cebolla y especias. Los marinados deben realizarse en frío y no prolongarse demasiado para evitar alterar la textura.

Postres

El vino aparece en peras al vino, compotas, torrijas y reducciones dulces. El azúcar, las especias y los cítricos equilibran su acidez.

Conservación del vino abierto

El vino blanco se guarda cerrado y refrigerado; el tinto en lugar fresco o refrigerado; los generosos duran más según el tipo. Puede congelarse en cubiteras para cocinar.

Errores frecuentes

Usar vino defectuoso, añadir demasiado, no reducir, tapar antes de evaporar o utilizar un tinto muy tánico en una salsa delicada son fallos habituales.

Alternativas sin alcohol

Pueden utilizarse caldo, mosto, zumo de uva, vinagre suave diluido, sidra sin alcohol o agua con limón, ajustando siempre la acidez y el dulzor.

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Resumen

El vino debe elegirse según la intensidad del plato, añadirse en el momento adecuado y reducirse antes del caldo. Bien integrado aporta profundidad sin dominar la receta.